martes, 11 de julio de 2023

La vida es una fiesta: cómo sobrevivir a los días de mierda


 “El cajón revuelto: donde guardo mis recuerdos, sueños y decepciones”

En este cajón revuelto guardo instantes vividos, sueños rotos y deseos caducados. Mis prisas están en pausa, mientras algunos días deseo que sean eternos y otros ruego que se acaben pronto. Tengo consejos en la punta de la lengua, pero es hora de tragármelos. Lecciones aprendidas y pendientes que aún no apruebo.


“El jardín de las palabras sinceras: donde cultivo mi autenticidad y mi humor”

Cultivo un jardín de palabras sinceras y tengo tiempo para escuchar, aunque a veces se me olvida escuchar a mí misma. Un abrazo estrecho que dice “aquí estoy para ti”, aunque a veces necesito recordarme a mí misma que también estoy aquí.


 “El despertador a destiempo: donde me recuerda que la vida es una fiesta”

Instalé un despertador a destiempo y estrené un calendario lleno de ilusiones y añoranzas. Una canción añeja que pincha el alma y un suspiro atrapado entre versos. Practico algunos pasos nuevos por si me antoja bailar y llevo una mirada llena de estrellas para cuando el sol se esconda.


 “La niña maravillada: donde guardo mis sueños y mis fracasos”

Guardo una niña maravillada por lo simple, que me despierta y me recuerda mis sueños. En el cuadro de honor están las sonrisas, caricias, palabras y miradas de quienes amo y extraño, pero el rompecabezas sigue incompleto.


 “Los puntos suspensivos: donde me permito seguir soñando”

Tengo puntos suspensivos por si acaso y puntos y aparte para cuando sea necesario. Un tesoro de recuerdos eternos y mil razones para dar gracias. Un pastel con velas de cumpleaños y un deseo muy bien pensado. Mis pulmones cargados de aire, listos para soplar fuerte. Recuerdo cuando me dijeron de niña que entre más grande el deseo, mayor el soplido.


Entiendo que la vida es una fiesta y que lo que vale la pena no siempre tiene precio. Sé la importancia de ser auténtica y de mantener una sonrisa en el rostro. Y lo más importante, nunca dejo de soñar.


Tengo todo lo que necesito, porque para mí, nada sobra. Estoy hecha de todo lo que tengo y de todo lo que quiero que venga. En este cajón revuelto, encuentro la esencia de quien soy y la promesa de quien puedo llegar a ser. ¡Celebremos la vida y sigamos soñando sin límites!


Con cariño y desorden encantador,
Yenny Astrid Londoño

La guardiana de los recuerdos y la soñadora incansable.

¡Sigamos llenando el cajón de la vida con momentos únicos y sueños por cumplir!

Un abrazo caótico y lleno de alegría. ¡Sopla fuerte y que tus deseos se hagan realidad! 💫🎂

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